Mantenida por los jóvenes estudiantes que año tras año ingresan en sus filas, es un punto de encuentro para todos aquellos universitarios amantes del romanticismo, la noche, la música y los viajes.
En sus orígenes aglutinaba a aquellos estudiantes que por su condición económica no podían costearse su estancia en la universidad, y trovaban por las fondas y mesones para conseguir algo de dinero y un plato de sopa con los que mantenerse. Por esta razón se les conocía como sopistas.